Conversamos con Washington Lara, cofundador y accionista de Begurt, sobre la historia que dio origen a esta marca ecuatoriana inspirada en el helado soft de yogurt griego. En esta entrevista comparte cómo nació la idea tras identificar una oportunidad en el mercado, los retos de desarrollar una receta que combine cremosidad, acidez y calidad, y la visión de crecimiento que busca posicionar a Begurt como un referente de innovación en postres premium en Ecuador.
Sobre Washington y su trayectoria:
Washington es un profesional con formación internacional en Estados Unidos y México, con experiencia en la representación de marcas como Biomet 3i. Su visión empresarial se combina con una marcada pasión por el lifestyle, lo que lo llevó a fundar Begurt, un espacio dedicado a compartir y disfrutar experiencias únicas.
¿Cómo nació tu empresa o proyecto y qué necesidad identificaste en el mercado?
Begurt nació a partir de un viaje y de la inspiración en los sabores del yogurt griego que vimos en otros mercados. Identificamos que en Ecuador existía una oportunidad para ofrecer un producto diferente dentro del mundo de los postres: un helado de yogurt griego que combine sabor premium, textura cremosa y una opción más ligera en calorías. Después de muchas pruebas desarrollamos una receta propia que logra el equilibrio entre acidez, cremosidad y calidad, creando así una experiencia distinta para quienes buscan disfrutar un postre sin culpa.
¿Qué hace diferente a tu negocio frente a otras opciones de su sector?
Lo que hace diferente a Begurt es que no solo vendemos un postre, sino una experiencia alrededor del yogurt griego premium. Nuestro producto está elaborado con una receta que busca el equilibrio perfecto entre cremosidad, acidez y calidad, siendo además alto en proteína y más ligero en calorías que muchos postres tradicionales. A esto se suma una selección cuidada de toppings naturales y una experiencia de marca enfocada en el detalle, el diseño y el servicio, donde cada visita busca convertirse en un momento memorable para el cliente.
¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has enfrentado y qué aprendiste de esa experiencia?
Uno de los principales retos fue desarrollar una receta de helado de yogurt griego que realmente mantuviera su sabor, textura y calidad. Muchas personas nos decían que era muy difícil lograr ese equilibrio entre cremosidad, acidez y estabilidad en un formato soft. Fueron meses de pruebas, ajustes y aprendizaje, pero esa etapa nos enseñó que la constancia y la obsesión por la calidad son claves para construir una marca diferente. Gracias a ese proceso hoy Begurt ofrece un producto auténtico que refleja exactamente lo que queríamos transmitir desde el inicio.
¿Qué papel ha jugado el equipo en la construcción y crecimiento del proyecto?
El equipo ha sido fundamental en la construcción y crecimiento de Begurt. Desde el inicio entendimos que una gran marca no se construye solo con un buen producto, sino también con una experiencia de servicio excepcional. Cada miembro del equipo aporta energía, atención al detalle y cercanía con el cliente, lo que nos permite transformar cada visita en una experiencia memorable y fortalecer la conexión con quienes eligen Begurt.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quiere avanzar en los próximos años?
Hoy Begurt se encuentra en una etapa de crecimiento y consolidación de marca, fortaleciendo su presencia en puntos estratégicos y perfeccionando continuamente la experiencia del cliente. Nuestro objetivo en los próximos años es seguir expandiendo la marca en nuevas ciudades, posicionarnos como un referente en yogurt griego premium y continuar innovando en productos y experiencias que conecten con un consumidor que busca calidad, bienestar y algo diferente en el mercado.
Para quienes quieren ponerse un negocio y construir un camino similar, ¿qué consejo les darías?
Mi consejo sería que construyan algo en lo que realmente crean y que estén dispuestos a dedicarle constancia todos los días. Emprender implica enfrentar muchos retos, pero cuando tienes claridad en tu visión, cuidas la calidad de tu producto y construyes un equipo comprometido, el proyecto empieza a tomar forma. La clave está en no rendirse en los momentos difíciles y mantener siempre el foco en crear valor real para las personas.



