Año a año, me sorprende cómo la gente de Ecuador festeja Halloween. Justamente, por ese motivo es que en esta semana hicimos un análisis en nuestro formato de contenido premium “Overview”, denominado “Halloween: el terror que mueve el consumo”.
No sé en qué momento pasó, pero la realidad es que pasó. Solamente por ponerles ejemplos de lo que he visto esta semana:
Ayer fui a un evento de Hyrox en un gimnasio y estaba totalmente decorado con temática de terror. Vi personas concursando, trotando o haciendo pesas vestidas de Power Ranger y hasta de Harry Potter.
Desde inicios de octubre hay restaurantes y cafeterías con decoraciones por Halloween e incluso con bebidas temáticas.
En zonas residenciales, hay familias decorando sus casas con altas inversiones para ser la casa con mejor decoración.
En guarderías de mascotas, se ve a perritos disfrazados y concursando por quién tiene el mejor disfraz.
En las escuelas, que es algo que cuando yo era niño también pasaba, ves a los niños disfrazados. Pero ahora se suman papás y mamás que también se disfrazan y viven la temporada con sus hijos.
Del lado de los negocios (oferta), las empresas encontraron una nueva oportunidad de consumo. Esto lo abordamos en Overview. Pero viéndolo desde el lado del consumo (demanda) y tratando de explicar el fenómeno, me parece que la temporada ha dejado de ser exclusivamente para el disfrute de los niños y son los adultos los que se han convertido en los grandes protagonistas. Claro que también tiene que ver con cómo hoy en día el rol paterno y materno es más cercano y hasta de compinches con los hijos. Pero también hay adultos sin hijos que quieren disfrutar la temporada.
Los adultos no solo compran disfraces para sus hijos. Se disfrazan, decoran sus oficinas, organizan fiestas, compiten por la mejor decoración y comparten todo en redes sociales. Hay un mix entre entretenimiento, nostalgia, pertenencia, reconocimiento social y competencia.
El Wall Street Journal publicó hoy un artículo sobre cómo se están dando enfrentamientos entre vecinos estadounidenses debido a decoraciones en jardines tan elaboradas, extremas y explícitas que están generando miedos y molestias en los niños. Para unos es una diversión, para otros es una exageración.
Y claro, entre redes sociales y las ganas de transformar todo en una competencia, no queda claro cuánto de todo esto responde a un genuino sentimiento de disfrute y cuánto a las ganas por mostrar a los demás cómo lo estás disfrutando.



