Cuando la comida entra primero por la cámara
En alimentos, el éxito ya no depende solo del sabor, sino de ser “social media gorgeous”.
Durante años, en el sector de alimentos y bebidas la regla parecía simple: un producto triunfaba si sabía bien. Hoy eso ya no alcanza. Para convertirse en tendencia, también debe verse bien en pantalla. El verdadero acelerador es que sea “social media gorgeous”, es decir, tan fotogénico que invite a probarlo, grabarlo y compartirlo.
Leí un artículo de The New York Times que muestra que detrás de esta lógica hay mucho más que intuición. Cadenas, marcas y cafeterías prueban decenas de sabores por trimestre, lanzan ediciones limitadas para activar urgencia y usan el rendimiento comercial y la reacción en redes como filtro para decidir qué se queda y qué desaparece. El texto también menciona los “mash-ups”, combinaciones inesperadas pensadas para sorprender y generar conversación. 
La señal de fondo es clara: industria, laboratorio, data y marketing trabajan cada vez más integrados, pero ahora con una mentalidad atravesada por la lógica de la viralidad. Ya no basta con preguntarse si el producto es bueno. También hay que preguntarse si tiene potencial de conversación.
Ese es un cambio importante para quienes toman decisiones. Hoy no se trata solo de competir por sabor, sino también por la capacidad de convertirse en contenido. El riesgo, por supuesto, es confundir novedad con valor. No todo lo viral construye marca. Pero ignorar esta dinámica también puede salir caro. En esta economía de la atención, muchas veces el próximo gran sabor no será el más rico, sino el que mejor entienda cómo circular en la cultura digital.




