El Mundial como espejo tecnológico
El fútbol seguirá siendo el centro, pero el negocio estará cada vez más alrededor: en los datos, los contenidos, las plataformas, los creadores y las experiencias.
El Mundial siempre ha sido más que fútbol. Cada edición termina mostrando no solo qué selección juega mejor, sino también cómo cambia la forma en que el mundo mira, conversa y consume un evento global. Y en esa evolución, la tecnología ha jugado un rol fundamental. Cada Mundial puede verse como un espejo tecnológico de su época.
Así lo resume Big Data Sports, que describe la historia tecnológica del torneo:
Suiza 1954: Primer Mundial con televisión para algunos países europeos.
México 1970: Primer Mundial vía satélite y con TV en colores.
Estados Unidos 1994: Primer Mundial con comunicaciones telefónicas móviles.
Francia 1998: Primer Mundial con internet en expansión y a punto de llegar a los hogares.
Alemania 2006: Primer Mundial con streaming de video en modo experimental.
Sudáfrica 2010: Primer Mundial con redes sociales.
Brasil 2014: Primer Mundial con memes.
Rusia 2018: Primer Mundial con uso de IA para medir rendimiento.
Estados Unidos, Canadá y México 2026: Primer Mundial con IA generativa a escala global.
También se podría sumar Catar 2022, no tanto por una nueva tecnología de transmisión, sino porque fue el Mundial en el que TikTok, los creadores de contenido y los influencers terminaron de fragmentar la experiencia. Para millones de aficionados que no pudieron viajar, el torneo también se vivió a través de clips, reacciones, recorridos, detrás de cámaras y contenidos sobre la vida alrededor del Mundial.
Seguramente habrá mucho que criticar de la FIFA, pero también hay movimientos que vale la pena observar. Para el Mundial 2026, la organización hizo una alianza con TikTok, que se convirtió en la primera red social designada como plataforma preferente oficial del torneo. Además, YouTube alcanzó un acuerdo para que los dueños de derechos puedan transmitir los primeros 10 minutos de los partidos en vivo dentro de la plataforma.
Para algunos, esto puede parecer una amenaza para los medios que pagan por los derechos de transmisión. Pero también puede leerse como una adaptación a la nueva forma de consumo. En Chisme Corporativo escuché un dato que resume bien el cambio: solo el 30% de los centennials estaría dispuesto a ver un partido completo de 90 minutos, mientras que el 70% restante preferiría consumir únicamente los highlights.
Ese dato ayuda a entender por qué la FIFA está dejando de pensar el Mundial solo como un evento televisivo y empieza a gestionarlo como un ecosistema de plataformas: TV, streaming, redes, clips, podcasts, newsletters, lives, creadores y grupos de WhatsApp. El partido sigue siendo el producto principal, pero la atención ya no se concentra en un solo lugar.
Tal vez el Mundial 2026 no cambie la esencia del fútbol. Pero sí puede cambiar, otra vez, la forma en que el mundo lo consume. La cancha seguirá siendo el centro; el negocio estará cada vez más alrededor: en los datos, los contenidos, las plataformas, los creadores y las experiencias. Para empresas y equipos locales, la clave está en entender y replicar esa fórmula. No se trata solamente de comercializar productos y servicios ni, en el caso de los clubes, de llenar estadios y vender camisetas. Se trata de construir ecosistemas de atención alrededor de sus comunidades.



