El problema no es usar IA, sino no tener nada que decir
El verdadero problema del AI Slop no es la inteligencia artificial, sino publicar por publicar, sin criterio, ideas propias ni valor para quien lee.
Esta semana salieron dos noticias sobre el uso de IA para la redacción de posteos o artículos. El uno es de LinkedIn que va a incorporar una opción de reacción de “contenido basura generado con IA” para que la propia comunidad de LinkedIn se encargue de poner esa reacción como queja por la proliferación de este tipo de textos en la plataforma. Por otro lado, Substack anunció el lanzamiento de “Scan for AI text” para estimar qué porcentaje de un texto fue escrito por una persona o con asistencia de inteligencia artificial.
Qué es lo que se lee entre líneas de todo esto, que el AI Slop, o contenido basura generado masivamente con IA, está afectando a las dos plataformas y que por esa razón están buscando opciones para minimizar el impacto. Tanto LinkedIn como Substack apuntan a un perfil de personas que les gusta leer. Si esos lectores encuentran mayoritariamente slop, de a poco les empieza a afectar en la frecuencia de uso de estas plataformas.
A mi particularmente lo que me molesta no es que una persona se apoye en la IA para generar contenidos. Lo que me molesta es que esos contenidos sean vacíos y que no reflejen un aporte personal sobre un determinado tema. En LinkedIn, sobre todo, encuentras profesionales que, por su intención de subir con alta frecuencia contenidos para lograr sus objetivos de crecimiento, postean sobre cualquier cosa y forzan que un tema cualquiera se convierta en una lección vacía. Y eso molesta con apoyo o no de IA.
Cuando redactas un texto, la IA te ayuda a corregir frases, ortografía e incluso a que puedas conectar las ideas de lo que estás escribiendo. De hecho, sé de personas que le dictan ideas a la IA para después pedirle que de todo eso armen un contenido o hasta un diario. A nada de eso le veo mal siempre y cuando las ideas sean realmente de una persona y que solamente usa la IA para apoyarse y optimice.
Hay que ver hacia dónde va esto, pero me preocupa que por intentar buscar formas de que se minimice el uso de IA, hayan personas que por dañar la imagen de otro, utilicen las reacciones de LinkedIn para afectar la reputación o Substack para desacreditar a un escritor. Después de todo, si nos ponemos a pensar en las veces que una persona tiene el poder de calificar a otra, los resultados no siempre son juzgados con objetividad.
Por cierto, les comparto cómo usé ChatGPT para la redacción de esta columna:




