Esta semana me invitaron a un conversatorio con Marc Vidal, previo a su conferencia aquí en Quito. Como era un conversatorio pequeño, tenías la posibilidad real de preguntarle su visión alrededor de diferentes temas y sobre todo de la inteligencia artificial. La gran mayoría de preguntas se enfocaron en lo negativo de las inversiones, desarrollo y crecimiento de la IA, más aún tomando en cuenta que solamente en este último tiempo varios líderes de opinión y figuras destacadas del ámbito tecnológico han expresado sus temores en términos de control de la IA, el impacto en el desempleo y la capacidad de hackear cualquier sistema.
▪ Elon Musk en una entrevista para The Economist plantea que con el avance de la IA y los robots humanoides, se acelerará el desempleo masivo y la capacidad de producir bienes y prestar servicios crecerá de tal manera que habrá una economía de abundancia extraordinaria, con más cantidad de productos y servicios de los que una persona pueda consumir, empujando los costos y precios hacia abajo y haciendo que el dinero pierda importancia.
▪ Bill Gates en su reciente manifiesto publicado en Gates Notes menciona que si hubiera alguna forma de ralentizar globalmente el avance de la IA, la apoyaría ya que advierte que de seguir el avance como se está dando actualmente, se generará una desaparición permanente de empleos, nuevas capacidades de ciberataques y pérdida de control sobre sistemas que cada vez serán más poderosos.
▪ Esta semana, al mismo tiempo que salía la noticia de que OpenAI había logrado resolver uno de los grandes problemas abiertos de las matemáticas relacionado con las ecuaciones de Navier-Stokes, Jacob Coxon, un investigador que trabajó tanto en OpenAI como en Anthropic, renunció a esta última acusando a ambas empresas de avanzar irresponsablemente hacia una superinteligencia capaz de quedar fuera de control.
Vidal, claramente un entusiasta de la IA, respondió a una de las preguntas sobre regular la IA, enfocándose en la ley Red Flag Act de 1865 en el Reino Unido. En mi caso, nunca había escuchado de eso por lo que me puse a investigar. Esta ley obligaba a los primeros autos del Reino Unido a que circulen a la velocidad de un peatón, es decir que todos los vehículos debían llevar obligatoriamente a una persona de su propio equipo caminando por delante de ellos todo el tiempo. Esta ley es recordada por ser un exceso regulatorio que frenó la innovación automotriz británica, y es por eso que Vidal la mencionó.
Viendo que referentes como Gates o Musk advierten sobre sus temores y teniendo casos actuales de demandas a Meta, YouTube o TikTok, sobre algoritmos creados para generar adicción, advertidos hace muchos años, pero que hoy recién se está tomando acción, me pregunto si no será momento de plantear una versión actual de esa Red Flag Act, no como un freno total como ese caso pero sí como para regular los avances bajando la velocidad para lanzamientos y establecer límites antes que sea demasiado tarde.



