Conversamos con César Sánchez, fundador de Fiammingo, sobre cómo inició su camino en la manufactura a los 18 años, impulsado por una herencia familiar y el deseo de emprender. En esta entrevista comparte cómo creó una marca local con estándares de exportación, los retos de liderar una planta de producción y su transición hacia un modelo más rentable con enfoque directo en el cliente final.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional:
Empecé a los 18 años por amor a una profesión heredada por mi abuelo, y la idealización del emprendimiento que con los meses me di cuenta de lo duro pero gratificante de esta profesión.
¿Cómo nació tu empresa o proyecto y qué necesidad identificaste en el mercado?
Nació porque no encontré una marca nacional que cumpla mis estándares como consumidor en precio y calidad, cree una marca con calidad de exportación a un precio justo.
¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has enfrentado y qué aprendiste de esa experiencia?
El reto más grande fue el manejo de un personal muy grande en la fabrica y aprendí que la disciplina y rigidez en una planta de producción es de lo más importante para poder sostenerla en el tiempo porque cuando la administración se vuelve muy flexible deja de ser rentable.
¿Qué papel ha jugado el equipo en la construcción y crecimiento del proyecto?
Cuento con la bendición de tener al mejor equipo, porque ninguna empresa nace de una persona, sino desde un equipo y cada persona de Fiammingo es parte de mi familia y es vital en cada uno de los procesos que tenemos.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quiere avanzar en los próximos años?
Nos encontramos en una reorganización porque pasamos de producir mucha de nuestra producción para otras empresas a tener un contacto directo con el cliente final, lo que nos ha permitido crecer de una manera mucho más sostenible en el tiempo y sin afectar la rentabilidad del negocio porque bajo el número total de facturación pero la utilidad creció.
Tenemos una facturación anual entre $300 mil a $500 mil y esperamos poder superar estos número en el 2026.
Para quienes quieren ponerse un negocio y construir un camino similar, ¿qué consejo les darías?
Persistencia, es la clave para no flaquear en los momentos difíciles que van a tener, y muchos. Pero sobre todo que encaminen su negocio con Dios, es la clave para ser bendecido y tener la convicción de que todo va a salir bien.



