Conversamos con Verónica Borja, fundadora de La Bakery, sobre el camino que transformó un emprendimiento casero de postres en una marca consolidada con cinco cafeterías en Quito. En esta entrevista comparte cómo identificó oportunidades en el mercado de desayunos y brunch, los retos de crecer sin perder la esencia artesanal y el rol clave del equipo en la construcción de una propuesta basada en calidad, cercanía y experiencia.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional:
Mi nombre es Verónica y empecé este negocio hace casi 20 años. Empecé haciendo postres en mi casa para vender a familia y amigos, luego empecé a vender a restaurantes y hoteles. En el año 2014, con mi esposo encontramos un local de Arriendo en Cumbayá que nos gustó mucho, y decidimos poner un local. Por la falta de oferta de desayunos, decidimos implementar en la carta variedad de platos de desayuno y brunch.
Aparte de los postres. Tuvimos una muy buena aceptación y por eso decidimos abrir nuestro segundo local en Quito en la avenida Coruña y Gumper. En la época de la pandemia nos ofrecieron un local en el Potrero De lumbisi, era un local con áreas verdes y nos gustó mucho. Ese fue nuestro tercer Local. Unos años después abrimos el cuarto que queda en la Portugal y Shyris y finalmente nuestro local de Los Chillos en la avenida y Ilalo.
¿Cómo nació tu empresa o proyecto y qué necesidad identificaste en el mercado?
Comencé como un hobby, ya que me gustaba mucho cocinar. Había dejado de trabajar porque nació mi primera hija y de ahí empezó un emprendimiento de postres que fue creciendo cada día hasta tener una pequeña planta en mi casa.
La poca oferta de desayunos y brunch en la ciudad nos llevó a crear el menú que ahora tenemos en nuestros cinco locales.
¿Qué hace diferente a tu negocio frente a otras opciones de su sector?
Nuestro negocio se diferencia por el enfoque profundamente personal y artesanal con el que trabajamos desde nuestros inicios en 2014. Somos un proyecto familiar, creado por mi esposo y por mí, en el que estamos involucrados directamente en cada detalle.
No solo ofrecemos productos, sino experiencias: desarrollamos recetas propias constantemente, cuidamos la calidad de cada preparación y brindamos una atención cercana y personalizada a cada cliente.
¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has enfrentado y qué aprendiste de esa experiencia?
Uno de los principales retos que hemos enfrentado ha sido mantener la calidad y la esencia de nuestro negocio a medida que fuimos creciendo y pasando de una a cinco cafeterías.
Este proceso implicó aprender a delegar, estandarizar procesos y formar equipos que compartan nuestros valores. La experiencia nos enseñó que crecer no solo es abrir más locales, sino asegurar que cada uno mantenga la misma calidad, calidez y atención personalizada que nos caracteriza desde el inicio.
¿Qué papel ha jugado el equipo en la construcción y crecimiento del proyecto?
El equipo ha sido fundamental en la construcción y crecimiento de nuestro proyecto. A medida que hemos crecido, entendimos que no podíamos hacerlo solos, y que era clave rodearnos de personas que compartan nuestros valores y pasión por el servicio.
Cada miembro del equipo aporta no solo en la operación diaria, sino también en la experiencia que ofrecemos a nuestros clientes. Gracias a su compromiso, hemos logrado mantener la calidad, la atención personalizada y la esencia del negocio en cada una de nuestras cafeterías.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quiere avanzar en los próximos años?
Actualmente, nuestra empresa se encuentra en una etapa de consolidación, con cinco cafeterías en funcionamiento y una propuesta bien definida basada en la calidad, la atención personalizada y la creación constante de nuevas recetas.
En los próximos años, buscamos fortalecer nuestros procesos internos, seguir innovando en nuestra oferta y crecer de manera sostenible, sin perder la esencia que nos ha caracterizado desde el inicio. También queremos expandirnos a nuevas ubicaciones y seguir construyendo una marca sólida y reconocida.
Para quienes quieren ponerse un negocio y construir un camino similar, ¿qué consejo les darías?
Les diría que comiencen con algo que realmente les apasione, porque emprender requiere constancia, paciencia y mucho trabajo. No es un camino fácil, pero sí muy gratificante.
También es importante no tener miedo a empezar en pequeño, aprender en el proceso y adaptarse constantemente. Rodearse de un buen equipo y mantener siempre la esencia y los valores del negocio es clave para crecer de manera sostenible.



