Conversamos con Jammy Herrera, fundadora de Luna Home, sobre cómo construyó una marca enfocada en el diseño y la creación de espacios que conectan con el bienestar y el estilo de vida consciente. En esta entrevista comparte el origen de su proyecto, los retos de emprender en el sector y su visión de transformar los hogares en entornos más armoniosos, funcionales y alineados con una estética que prioriza la calidez y la intención.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional:
Soy arquitecta, apasionada por el diseño, la creatividad y la manera en que los espacios pueden transmitir emociones e identidad. Vivo en la ciudad de Otavalo, una tierra reconocida por su riqueza cultural, sus tejedores y artesanos, quienes por generaciones han sabido transformar hilos en historias y preservar el valor del trabajo hecho a mano.
Esa conexión con mis raíces y con el valor de lo artesanal ha marcado mi camino profesional y creativo. La idea de Luna Home nació inicialmente como un proyecto compartido con mi pareja, inspirado también en los conocimientos de alta costura de mi madre, con el propósito de llevar a los hogares piezas únicas que transmitan identidad, calidez y significado.
El proceso de diseño comenzó con la búsqueda cuidadosa de materiales, texturas y colores, explorando combinaciones que permitieran crear algo diferente a lo que normalmente se encuentra en el mercado. Desde el inicio, la intención fue desarrollar propuestas originales que integren diseño, sensibilidad y detalle.
Con el tiempo, esa visión se convirtió en un espacio creativo donde combino arquitectura, decoración y textiles elaborados con intención, buscando crear piezas que no solo decoren, sino que cuenten historias y reflejen la esencia de quienes las eligen.
¿Cómo nació tu empresa o proyecto y qué necesidad identificaste en el mercado?
Más que crear productos decorativos, desde el inicio buscamos desarrollar una propuesta que transmita identidad y cercanía. Nuestro proyecto fue tomando forma al entender que cada hogar refleja la personalidad de quienes lo habitan, y que los textiles pueden convertirse en un elemento importante para generar calidez y armonía en los espacios.
A partir de esa visión comenzamos a experimentar con diseños, combinaciones y acabados que aportaran un valor diferente, cuidando que cada pieza tuviera carácter propio. El objetivo siempre ha sido ofrecer creaciones que no solo se vean bonitas sino que generen una conexión emocional.
¿Qué hace diferente a tu negocio frente a otras opciones de su sector?
Lo que diferencia a Luna Home es la combinación de diseño, personalización y trabajo artesanal en cada pieza, diseñamos y creamos arte textil. Buscamos que cada creación tenga identidad propia, cuidando materiales, texturas y detalles, porque creemos que cada detalle es único y aporta calidez y carácter a cada hogar.
Mi formación en arquitectura me permitió comprender cómo los detalles influyen en la atmósfera de un espacio y en la experiencia de quienes lo habitan. A esto se suma el valor del trabajo manual y la inspiración de Otavalo, donde la tradición textil forma parte de nuestra identidad.
¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has enfrentado y qué aprendiste de esa experiencia?
Uno de los principales retos ha sido abrir espacio en un mercado donde muchas veces predominan productos estandarizados y competir desde una propuesta artesanal y personalizada. Esto implicó aprender a comunicar mejor el valor de cada pieza, explicar el proceso detrás de cada detalle y conectar con personas que realmente valoran el diseño y la autenticidad.
De esa experiencia aprendí que la constancia, la identidad de marca y el cuidado en cada creación son fundamentales para diferenciarse y construir confianza con el tiempo.
¿Qué papel ha jugado el equipo en la construcción y crecimiento del proyecto?
Mi equipo ha sido esencial en la construcción de Luna Home, porque desde el inicio ha sido un proyecto donde el trabajo en familia ha dado identidad y fortaleza a cada proceso. Cada integrante aporta desde su experiencia, creatividad y dedicación, especialmente en el trabajo manual y en el cuidado de cada detalle.
Esa unión ha permitido que cada pieza conserve un valor humano y artesanal, y que el proyecto crezca manteniendo una esencia cercana, auténtica y colaborativa.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quiere avanzar en los próximos años?
Actualmente Luna Home se encuentra en una etapa de consolidación, fortaleciendo su identidad de marca y ampliando su presencia a través de redes sociales y de clientes que valoran el trabajo personalizado y artesanal.
En los próximos años queremos crecer de manera sostenible, llegar a más hogares y ampliar nuestra propuesta sin perder la calidad, el diseño y la esencia artesanal que nos caracteriza. Entre nuestros objetivos está incorporar puntos de venta en ciudades estratégicas, porque creemos que eso será clave para acercar la marca a más personas.
Tenemos muchas ideas y metas para el futuro, pero creemos en construir paso a paso, de forma sólida y consciente, cuidando siempre la esencia de Luna.
Para quienes quieren ponerse un negocio y construir un camino similar, ¿qué consejo les darías?
Mi consejo sería empezar con una idea en la que realmente crean, que apasione porque el camino es largo y no siempre todo es perfecto, entendiendo que cada proyecto tiene su propio ritmo. Emprender es aprender a avanzar con paciencia, incluso cuando los resultados no se ven de inmediato.
También es importante cuidar la esencia de lo que uno crea, porque en cada detalle habita una parte de nuestra historia. Cuando el trabajo se hace con identidad, constancia y sensibilidad, poco a poco encuentra su lugar.



