Conversamos con Andrea y Carolina Tobar, creadoras de Mosaicos Chorlaví, sobre cómo rescataron la elaboración tradicional de mosaicos hidráulicos y trasladaron el taller a Hacienda Chorlaví, en Ibarra. Tras una inversión inicial cercana a $50.000, el negocio registra un crecimiento de 6% en ventas y aspira a alcanzar 10% el próximo año. También prepara nuevos muebles y objetos decorativos, además de un showroom para ampliar su mercado local.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional
Somos Andrea y Carolina Tobar, tercera generación de nuestra familia al frente de Hacienda Chorlaví.
En 1972, nuestra familia convirtió Chorlaví en la primera hacienda del Ecuador transformada en hostería. Hoy, más de 50 años después, seguimos creciendo y ofreciendo alojamiento, gastronomía, eventos, bienestar, actividades y experiencias, siempre conservando nuestra historia, esencia y tradición.
Hace ocho años creamos Mosaicos Chorlaví con el propósito de mantener viva la elaboración tradicional de los mosaicos hidráulicos artesanales. Cada pieza es una verdadera obra de arte hecha a mano, elaborada una a una por nuestros artesanos, utilizando técnicas tradicionales, diseños y colores únicos.
Recientemente trasladamos nuestro taller a Hacienda Chorlaví, en Ibarra, para que huéspedes y visitantes puedan conocer de cerca este hermoso oficio y descubrir el proceso detrás de cada pieza.
Con Mosaicos Chorlaví buscamos preservar esta tradición y compartir el valor de lo hecho a mano: arte, historia y tradición en cada mosaico.
¿Cómo surgió la idea del negocio o proyecto y cómo fueron los primeros pasos?
La idea de Mosaicos Chorlaví nació cuando fuimos clientes de Mosaicos San Luis, la primera fábrica de mosaicos hidráulicos del Ecuador. Nos encantaron sus mosaicos y nos fascinó descubrir el proceso artesanal detrás de cada pieza.
Empezamos a investigar y a conocer más sobre este hermoso oficio, hasta que finalmente tuvimos la oportunidad de comprar la fábrica y continuar con esta tradición.
Hace aproximadamente un año trasladamos el taller a Hacienda Chorlaví, donde hoy elaboramos cada mosaico completamente a mano. Además, quisimos abrir este proceso a nuestros huéspedes y visitantes de Ecuador y del mundo, para que puedan conocer de cerca cómo nace, paso a paso, una verdadera obra de arte artesanal.
¿Qué es lo que más valoran los clientes de sus productos o servicios?
Lo que más valoran nuestros clientes es que cada mosaico es artesanal y hecho a mano, pieza por pieza, algo cada vez más difícil de encontrar en un mundo donde casi todo se produce a gran escala.
Además, pueden personalizar al 100% los colores y combinaciones, y les ofrecemos un servicio muy cercano, incluso realizando muestras sin costo para que puedan ver su creación antes de producirla.
Nuestros clientes valoran tener algo único, auténtico y hecho especialmente para ellos.
¿Qué está cambiando en su industria que la mayoría todavía no está viendo y cómo se están preparando ustedes?
El mundo va cambiando y hoy los clientes buscan cada vez más productos únicos y personalizados, que decoren y den un toque especial a sus espacios. Creemos que ahí está una de las grandes diferencias de Mosaicos Chorlaví.
Estamos constantemente innovando con nuevos colores y diseños, desde propuestas modernas hasta estilos más clásicos o florales, para ofrecer variedad y lograr que cada cliente encuentre o cree un mosaico que realmente refleje su estilo.
¿Qué está pasando hoy dentro de tu empresa que todavía no se conoce públicamente?
Actualmente estamos experimentando con nuevas formas de incorporar nuestros mosaicos en muebles y objetos decorativos. Estamos desarrollando y probando mesas, sillas, bancos, espejos y cuadros, porque creemos que las posibilidades son infinitas. Queremos llevar el mosaico más allá de pisos y paredes, convirtiéndolo en el protagonista de piezas únicas y funcionales.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quieren avanzar en los próximos años?
Mosaicos Chorlaví está viviendo una etapa de crecimiento y renovación. Nuestra inversión inicial fue de aproximadamente $50.000, destinada a la compra de la fábrica, maquinaria, moldes, materiales y puesta en marcha del taller.
Actualmente contamos con dos empleados a tiempo completo y, cuando tenemos pedidos grandes, incorporamos entre dos y cuatro personas adicionales. También estamos ampliando nuestra línea con nuevos productos y trabajando para llegar a nuevos clientes.
Muchos de nuestros clientes vuelven porque valoran la belleza, durabilidad y exclusividad de nuestros mosaicos. Este año nuestras ventas han crecido aproximadamente un 6%, impulsadas también por la mayor visibilidad del taller dentro de Hacienda Chorlaví, donde se ha convertido en una experiencia para huéspedes y visitantes.
Para el próximo año esperamos crecer un 10% en ventas, continuar innovando y llegar a nuevos mercados, siempre manteniendo la esencia artesanal que nos caracteriza.
¿Cuál es el próximo gran movimiento de la empresa o proyecto y qué puedes adelantarnos hoy sobre él?
Nuestro próximo gran paso es crear un showroom más amplio, donde podamos exhibir no solo nuestros mosaicos, sino también las mesas, espejos, cuadros, macetas y demás productos que estamos desarrollando. Esperamos hacerlo realidad durante el próximo año y crear un espacio donde nuestros clientes puedan ver, inspirarse y descubrir todas las posibilidades de nuestros mosaicos.
¿Qué consejo práctico le darías a alguien que quiere convertir una idea en un negocio?
Nuestro consejo sería mirar siempre un poco más allá de lo que todos hacen. Siempre existen nuevas oportunidades de negocio y, en un mundo tan globalizado, creemos que la diferencia está en ofrecer algo único, auténtico y personalizado.
Hay gustos y clientes para todo; lo importante es encontrar aquello que te haga diferente, atreverte a innovar y darle a tu producto una identidad propia. Muchas veces, las mejores oportunidades están justamente fuera de lo típico.



