Nike Vs Adidas: cuando el infiltrado se llevó la carrera
En la Media Maratón de Buenos Aires, Adidas fue el patrocinador oficial. Pero Nike, sin pagar el auspicio, conectó emocionalmente con los corredores.
A la hora de buscar visibilidad y conexión, todo es posible (a veces no es ético, pero ese tema quedará para otro día).
En la reciente Media Maratón de Buenos Aires, la competencia no solo fue en las calles, sino también en el marketing: Adidas era el patrocinador oficial; Nike, el infiltrado que se llevó el triunfo emocional.
Para Adidas, tener exposición era parte del acuerdo: presencia en materiales oficiales, en la meta y en las medallas. Pero ser visible no siempre es suficiente. Nike, sin pagar el patrocinio, logró algo más profundo: conectar con la gente y, de paso, ganarse el free press.
Lo hizo con frases como “No va a ser fácil, pero va a ser épico”, dispositivos beacons que enviaban mensajes motivacionales vía Bluetooth a los relojes inteligentes de los corredores y una puesta en escena precisa en los puntos más duros del recorrido. El logo de Adidas quedó en las fotos; el de Nike, en la conversación.
Este tipo de jugadas, al borde de lo permitido pero dentro de lo inteligente, demuestran que la creatividad florece cuando hay rivalidad. Lo hemos visto en las clásicas rivalidades entre Coca-Cola y Pepsi o las de Burger King y McDonald’s. Y en Ecuador, aunque con menos confrontación directa, también hemos tenido versiones creativas como cuando Quaker, marca representada por la familia del entonces candidato Daniel Noboa, apareció masivamente en medios tradicionales y digitales justo en el silencio electoral, ganando atención y conversación.
La clave no siempre está en tener el mayor presupuesto, sino en tener mejor lectura del momento. Planificar, entender las emociones y encontrar ángulos que conecten. Porque en marketing, como en la vida, a veces no gana el que más grita, sino el que logra que lo escuchen.