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En este episodio de OnData Talks, conversamos con Patricia Jara, consultora especializada en bodas y eventos, sobre el potencial de Ecuador para posicionarse como un destino internacional en esta industria. También analizamos la llegada de los Latin American Wedding Awards (LAWA) a Quito, la evolución de las celebraciones y los desafíos que enfrenta el sector para crecer de manera profesional.
LAWA convierte a Quito en una vitrina regional
Pati nos cuenta que la séptima edición de los LAWA, considerados los “Óscares” de la industria, reunirá a cerca de 500 participantes de entre 10 y 13 países. El encuentro combinará premiación, formación y negocios, con un impacto económico proyectado de $2,5 millones. Además, incorporará el M Award para reconocer al segmento de convenciones, congresos, ferias y eventos corporativos.
Bodas destino: una cadena que mueve la economía
Durante la conversación, abordamos cómo una boda destino puede generar entre $40.000 y $60.000 en vuelos, hospedaje, alimentación, recorridos turísticos y producción del evento. Su alcance va más allá de la ceremonia: activa restaurantes, transporte, hoteles, comercios y atractivos locales. Actualmente, estas celebraciones representan alrededor del 8% de los matrimonios en Ecuador, pero la industria busca elevar su participación hasta el 18% o 20% en los próximos tres o cuatro años.
Una industria que exige preparación y estrategia
También conversamos sobre la transformación del mercado. Hoy, las parejas organizan celebraciones más pequeñas, personalizadas y centradas en la experiencia, mientras la planificación de una boda destino puede extenderse entre 12 y 15 meses. Para Pati, este crecimiento debe sostenerse con profesionales especializados, mejores condiciones de seguridad, planificación vial y una colaboración más estrecha entre el sector público y privado.
Hacia el cierre, queda claro que Ecuador cuenta con ventajas importantes: diversidad de paisajes, conectividad interna, flores de exportación y una oferta competitiva frente a otros países. El reto está en convertir esos atributos en una propuesta organizada y confiable, capaz de atraer más celebraciones internacionales y transformar cada boda en una oportunidad para el turismo y la economía nacional.


