Panasutra: creatividad e identidad en cada postre
Ibrahim Dib descubrió su pasión por la panadería en Ecuador y creó Panasutra en 2022, una marca innovadora que conecta creatividad e innovación.
Conversamos con Ibrahim Dib, fundador de Panasutra, sobre cómo convirtió su experiencia en panaderías de Ecuador en una marca que rompe con la oferta tradicional. Desde 2022, el negocio apuesta por postres creativos, nombres atrevidos y una comunicación cercana en redes. Hoy cuenta con dos sucursales, 20 colaboradores y una visión clara: convertirse en la panadería más deseada de Quito.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional:
Mi nombre es Ibrahim Dib y mi historia empieza cuando tomé la decisión de dejar Venezuela en el 2018 para buscar nuevas oportunidades en Ecuador.
No fue fácil. Llegué con muchos sueños, pero también con incertidumbre. En Venezuela realicé un curso de cocina pero fue aquí en Ecuador donde encontré la panadería y sin darme cuenta, también encontré una pasión.
Empecé trabajando en distintas panaderías, aprendiendo desde lo más básico, sobre panadería tradicional ecuatoriana y también sobre masa madre que en ese momento no era muy comercial. Cada jornada fue una escuela: entendí el oficio, el negocio y, sobre todo, el valor del esfuerzo constante.
Pero dentro de mí siempre estuvo la inquietud de hacer algo diferente. No quería una panadería tradicional, quería crear una marca con personalidad, con identidad, algo que conecte con la gente de una manera distinta.
Así nació Panasutra en el año 2022, creada para los amantes del pan.
Un concepto que rompe esquemas, que mezcla sabor, creatividad y un toque atrevido. Una marca que no solo vende productos, sino experiencias. Desde el inicio apostamos por una identidad clara, por innovar en sabores y también en la forma de comunicar, conectando con el cliente desde lo emocional y lo divertido.
Y en este camino no estuve solo. Mi novia, Estefanía Collaguazo que es ecuatoriana la conocí a los pocos meses de llegar de Venezuela, ha sido una pieza clave. Juntos hemos construido este proyecto, combinando ideas, culturas y sueños.
Con el tiempo, ese sueño empezó a tomar forma. Panasutra pasó de ser una idea a convertirse en un negocio en crecimiento, logrando consolidar una comunidad de clientes fieles a quienes los llamamos con mucho cariño Panalovers, posicionar una marca diferente en el mercado y generar empleo. Hoy seguimos creciendo y con una visión clara.
¿Cómo nació tu empresa o proyecto y qué necesidad identificaste en el mercado?
Panasutra nació de la idea de romper con lo tradicional en la panadería y pastelería. Me di cuenta de que en el mercado había muchas opciones ricas, pero muy similares entre sí, tanto en sabores como en la forma de presentarlos. Faltaba una propuesta que conecte desde la experiencia, no solo desde el producto.
Ahí es donde identifiqué la oportunidad de crear una marca que no solo venda postres, sino que genere emoción, conversación y hasta un poco de picardía. Por eso Panasutra apuesta por productos creativos, con nombres atrevidos y una identidad distinta que conecta mucho con redes sociales.
¿Qué hace diferente a tu negocio frente a otras opciones de su sector?
Lo que hace diferente a Panasutra es que no solo vendemos postres o pan, creamos experiencias que conectan con las personas desde lo emocional y lo divertido.
En el mercado de panadería tradicional donde muchos productos son similares, nosotros rompemos con lo tradicional a través de nuestra identidad, desde los nombres atrevidos hasta la forma en la que presentamos cada producto. No es solo un postre, es algo que provoca curiosidad, genera conversación y se vuelve compartible, especialmente en redes sociales.
¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has enfrentado y qué aprendiste de esa experiencia?
Uno de los mayores retos que vivimos al inicio fue darnos cuenta de que la pasión no era suficiente. Panasutra nació con una visión clara por hacer algo diferente y al comienzo creíamos que con tener un buen producto iba a bastar.
Pero hubo momentos en los que, a pesar de vender bien o tener buena aceptación, sentíamos desorden, no teníamos claridad en los números, en los costos, en cómo realmente estaba funcionando el negocio por dentro. Y eso genera mucha incertidumbre, porque trabajas duro, pero no sabes si estás creciendo de forma correcta.
Ahí entendimos algo que para crecer debemos poner estructura al negocio, capacitarnos y sobre todo delegar.
Fue un proceso retador, incluso frustrante por momentos, pero también fue lo que nos hizo madurar como negocio.
¿Qué papel ha jugado el equipo en la construcción y crecimiento del proyecto?
El equipo ha sido fundamental en la construcción y el crecimiento de Panasutra.
Al inicio, como en todo emprendimiento, éramos pocos y hacíamos de todo. Pero con el tiempo entendimos que crecer no es solo vender más, hay que delegar funciones y rodearte de personas que crean en la visión y que se comprometan con ella.
Además, en un negocio como el nuestro, donde cada detalle cuenta, el equipo es quien realmente lleva la marca al cliente, en cómo preparan el producto, cómo lo presentan, cómo atienden. Ellos hacen que la experiencia Panasutra sea real.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quiere avanzar en los próximos años?
Actualmente nos encontramos en una transición, Panasutra nace legalmente como una persona natural pero como parte del crecimiento también es la estructura legal ahora somos SAS.
Porque sabemos que crecer también es tener la estructura legal establecida y mucho más cuando hay sociedad y es en pareja tener las cosas claras y documentadas, nos permitirá seguir creciendo con la visión de ser la panadería más DESEADA de Quito.
Actualmente tenemos 2 sucursales, somos 20 colaboradores con ventas mensuales de aproximadamente $60 mil.
Para quienes quieren ponerse un negocio y construir un camino similar, ¿qué consejo les darías?
El principal consejo que daría es que no se queden solo en la pasión o en el talento. Saber hacer un buen producto es importante, pero no es suficiente.
En base a nuestra experiencia es clave que desde el inicio le den importancia a la parte administrativa, a entender los números, los costos y cómo funciona realmente el negocio. Eso es lo que les va a permitir crecer de forma sostenible.
Y también, que no tengan miedo de equivocarse. Emprender es un proceso de aprendizaje constante, pero lo importante es aprender rápido, adaptarse y no perder la esencia de lo que los hace diferentes, además de tener clara la misión y visión.



