Conversamos con Nicole Veintimilla, médica veterinaria y educadora canina, sobre Pet Hotel, un hotel y guardería en Tumbaco que abrió en 2019 con hospedaje sin jaulas y atención personalizada. En esta entrevista cuenta cómo la confianza de las familias impulsó el crecimiento del negocio, su enfoque en la salud física y emocional de los perros y los pasos con los que busca consolidar el servicio antes de explorar nuevas sucursales.
Cuéntanos brevemente quién eres y cómo empezó tu camino profesional
Mi nombre es Nicole Veintimilla, soy médica veterinaria y educadora canina en positivo. Mi camino profesional ha estado guiado por el cariño y el respeto por los animales, y por el deseo de comprender sus necesidades para brindarles una mejor calidad de vida.
Con el tiempo, mi interés se extendió del cuidado de su salud física a su bienestar emocional. Creo que cada perro es único y que acompañarlo implica conocer su personalidad, respetar sus tiempos y ayudarlo a sentirse seguro, siempre desde la empatía y sin castigos.
En 2019 abrimos Pet Hotel con una idea muy clara: crear un lugar donde los perros pudieran sentirse cómodos, divertirse y recibir atención cariñosa, mientras sus familias tienen la tranquilidad de saber que estaban bien cuidados. Queríamos ofrecer un espacio que también se sintiera como un segundo hogar.
Así nació nuestro hotel y guardería, con un modelo de hospedaje sin jaulas y un cuidado que se adapta a las necesidades de cada perrito. Mi formación como veterinaria y educadora me permite integrar la salud, el comportamiento y el bienestar en nuestro trabajo diario.
Lo que más disfruto de este camino es construir vínculos con los perros y sus familias. Ver a un perrito ganar confianza, disfrutar de su estancia y regresar feliz es una de las mayores satisfacciones de mi trabajo. Para mí, cuidar también significa escuchar, comprender y acompañar con cariño.
¿Cómo surgió la idea del negocio o proyecto y cómo fueron los primeros pasos?
La idea de Pet Hotel surgió del deseo de crear un lugar donde los perros pudieran pasarla bien, divertirse y sentirse seguros, y donde sus familias pudieran dejarlos con tranquilidad y confianza. Cómo veterinaria, quería que el cuidado incluyera su salud física pero me importara mucho su bienestar emocional, personalidad y las necesidades de cada uno. Por eso en estos años me capacité como educadora enfocada siempre bajo el respeto hacia los perros.
Los primeros pasos estuvieron llenos de ilusión, pero también de retos. Abrimos en 2019 y, apenas tres meses después, llegó la pandemia. Fue un inicio complicado: estábamos dando a conocer nuestro proyecto y aprendiendo a emprender cuando nos tocó enfrentar una situación inesperada y llena de incertidumbre.
Esa etapa nos exigió adaptarnos, tener paciencia y seguir construyendo el proyecto paso a paso. Desde el principio, nuestra prioridad fue ofrecer un cuidado cercano y responsable, porque sabíamos que las familias nos estaban confiando a alguien muy importante en sus vidas.
Con el tiempo, la confianza de quienes nos eligieron y sus recomendaciones nos ayudaron a crecer. Hoy, mirar esos primeros meses me recuerda cuánto esfuerzo hay detrás de este sueño y por qué lo empezamos: para que cada perrito tenga un espacio donde disfrutar, sentirse acompañado y recibir cariño mientras su familia está fuera.
¿Qué es lo que más valoran los clientes de sus productos o servicios?
Creo que lo que más valoran nuestras familias es la tranquilidad de saber que sus perros están seguros, acompañados y tratados con cariño. Entendemos que dejarlos al cuidado de alguien más requiere mucha confianza, y por eso nos esforzamos en construir una relación cercana con cada familia.
También valoran nuestro cuidado personalizado: nos tomamos el tiempo de conocer a cada perrito, su personalidad, sus necesidades y sus preferencias. Respetamos sus tiempos y buscamos que disfrute de su estancia, sin forzarlo a interactuar ni recurrir a castigos.
Mi formación como veterinaria y educadora canina en positivo les brinda confianza, porque integramos el cuidado de la salud con el bienestar emocional. A esto se suman nuestro hospedaje sin jaulas, con varios patios para jugar y descansar y acomodar grupos de perros según edad, tamaño, personalidad etc.
Pero, sobre todo, creo que lo más valioso es verlos regresar contentos. Muchas familias llegan por recomendación de otras, y eso significa muchísimo para nosotros: es una muestra de confianza que cuidamos todos los días.
¿Qué está cambiando en su industria que la mayoría todavía no está viendo y cómo se están preparando ustedes?
Creo que uno de los cambios más importantes es que los perros son reconocidos cada vez más como parte de la familia. Eso también está transformando lo que sus tutores esperan de quienes los cuidamos: buscan confianza, atención personalizada y respeto por su bienestar.
Lo que quizá todavía no se comprende del todo es que cuidarlos bien va más allá de alimentarlos y ofrecerles un espacio para jugar. También implica entender sus emociones, reconocer cuándo están incómodos y respetar sus tiempos. Un perro que juega todo el día no necesariamente está disfrutando; también necesita descansar, sentirse seguro y poder elegir cuándo interactuar.
En Pet Hotel nos preparamos con formación continua y una atención que integra la salud física y emocional. Mi certificación Fear Free forma parte de ese compromiso de reducir el miedo, la ansiedad y el estrés durante el cuidado. Además, organizamos grupos compatibles y adaptamos las actividades y el descanso a las necesidades de cada perrito.
Creo que el futuro de nuestro sector está en un cuidado cada vez más consciente y personalizado. Las familias quieren saber cómo se siente su perro mientras está lejos de casa, y nuestra responsabilidad es comprenderlo y acompañarlo con respeto y cariño.
¿Qué está pasando hoy dentro de tu empresa que todavía no se conoce públicamente?
Más que un gran lanzamiento, hoy estamos enfocados en seguir mejorando la experiencia de los perritos que nos visitan. Parte de ese trabajo está en el uso de productos naturales, como los masticables, que nos permiten ofrecerles actividades de enriquecimiento adaptadas a sus necesidades. Nos interesa también acompañar a las familias para que sepan cómo utilizarlos en casa y cómo pueden contribuir al bienestar de sus perros.
Aunque mi certificación Fear Free ya es de conocimiento público, seguimos trabajando en lo que significa llevar ese aprendizaje a la práctica: cuidar los detalles del día a día para que cada perrito se sienta más cómodo, seguro y comprendido.
También tenemos la ilusión de abrir otras sucursales en el futuro. Por ahora es una idea que queremos explorar con calma, porque para nosotros crecer significa poder mantener la atención cercana, el cariño y la calidad del cuidado que caracterizan a Pet Hotel.
¿En qué momento se encuentra hoy la empresa y hacia dónde quieren avanzar en los próximos años?
Hoy, Pet Hotel se encuentra en una etapa de consolidación. Desde que abrimos en 2019, hemos recibido aproximadamente a 576 familias y 800 perritos, y cada uno ha sido parte importante de nuestra historia. La confianza de sus tutores y sus recomendaciones nos han permitido seguir construyendo este proyecto.
Desde Tumbaco ofrecemos hospedaje, guardería, peluquería y transporte, con una atención que integra la salud física y el bienestar emocional. Nuestra prioridad es seguir mejorando el servicio, capacitar a nuestro equipo y cuidar los detalles que hacen que cada perrito se sienta cómodo y que su familia pueda estar tranquila.
En los próximos años queremos llegar a más familias y explorar la posibilidad de abrir otras sucursales. Es una idea que todavía está en una etapa inicial y que queremos desarrollar con responsabilidad, manteniendo la atención personalizada y la calidad del cuidado que nos caracteriza.
También queremos fortalecer nuestro trabajo educativo con los tutores, compartiendo herramientas para comprender mejor a sus perros y acompañarlos en casa. Nos ilusiona crecer, y queremos que cada paso conserve la esencia con la que empezamos: cuidar con respeto, empatía y cariño.
¿Cuál es el próximo gran movimiento de la empresa o proyecto y qué puedes adelantarnos hoy sobre él?
Nos ilusiona la posibilidad de abrir nuevas sucursales y acercar nuestra propuesta de cuidado a más familias. Por ahora es una idea que queremos explorar con calma; todavía no tenemos fechas ni ubicaciones definidas.
Para dar ese paso, lo más importante será poder mantener la atención personalizada, contar con un equipo preparado y ofrecer espacios que respondan a las necesidades físicas y emocionales de cada perro.
Mientras esa posibilidad toma forma, seguimos fortaleciendo nuestro trabajo diario. Queremos que el crecimiento de Pet Hotel conserve aquello que ha hecho que las familias confíen en nosotros: conocer a sus perritos, respetar su individualidad y cuidarlos con cariño.
¿Qué consejo práctico le darías a alguien que quiere convertir una idea en un negocio?
Le diría que empiece por entender qué necesidad quiere resolver y que converse con las personas a las que desea ayudar. Escuchar a los futuros clientes permite transformar una idea que nos ilusiona en un servicio que tenga valor para ellos.
También le recomendaría empezar con algo que pueda hacer bien, calcular sus costos y definir qué necesita para ofrecer una buena experiencia desde el primer día. La pasión es un motor muy importante, pero debe ir acompañada de organización, preparación y disposición para aprender.
En nuestro caso, la pandemia llegó apenas tres meses después de abrir. Esa experiencia me enseñó que no todo saldrá como uno lo planea y que hay que saber adaptarse sin perder el propósito con el que empezó.
Y, sobre todo, le diría que cuide la confianza de cada cliente: cumplir lo que promete, escuchar sus comentarios y ser honesto cuando algo necesita mejorar. Un negocio se construye día a día, y muchas veces una familia satisfecha que te recomienda vale más que una gran campaña de publicidad.



