En la columna de la semana pasada les contaba sobre mi viaje a Manabí enfocándome en lo positivo de esta linda provincia que siempre sorprende y les anticipaba que para hoy les iba a contar cómo fue el viaje en un vehículo eléctrico.
En su mayoría, la experiencia fue positiva. Más aún tomando en cuenta que hay mucho desconocimiento sobre la carga de uno de estos vehículos. A continuación les doy algunas recomendaciones por si alguien tiene un eléctrico y está pensando hacer un road trip:
Plan de viaje: es vital planear dónde vas a cargar y tomar en cuenta que para cargar en cada lugar puede haber tiempo de espera, adicional al tiempo de carga, debido a vehículos que hayan llegado antes.
Entender qué hace que el auto gaste más energía: es importante comprender qué es lo que hace que el auto gaste más energía y familiarizarse con el manejo cuando tienes activada la opción de regeneración.
Enchufe de carga: les recomiendo que se familiaricen con el tipo de enchufe que tiene el auto ya que los cargadores son diferentes de acuerdo al origen de la marca (Type I o Type II). En mi caso, el enchufe es Type I y la mayoría de opciones de carga son con Type II por lo que compré un adaptador que me sirva para carga rápida y lenta.
Apps de carga: cada electrolinera tiene su propia aplicación y siéndoles totalmente honesto, no son muy amigables. Por esta razón, antes de su viaje descarguen la app y prueben. Para esto, hay que ingresar un saldo para el uso pero sobre todo conocer cómo funciona.
Para contarles cómo fue el viaje y cómo fue el consumo de energía, mi vehículo tiene una autonomía de 570 kilómetros en condiciones de manejo estándar. He escuchado de personas que en un viaje corto se les ha descargado totalmente pero eso es por no comprender qué le hace al auto gastar más.
Nosotros salimos de Quito con el 95% de carga y llegamos a Santo Domingo con el 81% para cargar en el Bombolí Shopping. Para cargar en la opción de carga rápida tuvimos que esperar 30 minutos porque había algunos autos antes que nosotros y otros 30 minutos para cargar. Salimos de Santo Domingo nuevamente con el 95% de batería y a Canoa llegamos con el 57%. De hecho, podríamos haber ido directamente desde Quito a Canoa sin hacer la parada en Santo Domingo.
Debido a la investigación que hicimos para ver dónde cargar, encontramos en Jama Campay una opción de carga lenta. Por este motivo, un día fuimos allá para cargar (a una hora de Canoa). Llegamos con el 45% y estuvimos cargando el auto durante 7 horas hasta el 95% mientras nosotros disfrutábamos de la comida e instalaciones de Jama Campay.
A Canoa llegamos con el 84% y como fuimos a turistear y comer en Bahía y San Vicente, para regresar a Quito salimos con el 75%. A Santo Domingo llegamos con el 22%, cargamos en la opción de carga rápida hasta el 84% durante dos horas y a Quito llegamos con el 42%.
Como mi columna suele ser de temas de negocios, innovación o tecnología, para cerrar quisiera contarles mi opinión general sobre todo esto y la oportunidad que veo a futuro. No hay la suficiente infraestructura de carga en el país. Entiendo que es nuevo y requiere inversión pero siendo honestos, hacen falta muchos más esfuerzos para cubrir la demanda ya que cada vez más personas están comprando autos eléctricos debido a los incentivos (matrícula, pico y placa, mantenimientos, etc.). Además, no hay información. Prácticamente haces tu viaje sin tener claro nada y creo que cada marca de autos debería darte todo el apoyo y guía para que tengas información oficial. Finalmente, siento que para los hoteles y hosterías, la oportunidad de negocio es alta. Solamente con una instalación de 220 V, así como yo hice en mi casa, puede convertirse en una parada estratégica para quienes viajan en distancias largas. Si sales de Quito a Manta, podrías hacer una parada de una noche en la mitad del viaje, hospedarte, comer y al siguiente día salir nuevamente con el auto con la carga al 100%.



